Eurovision from A to Z es un podcast coordinado por un sueco, un español y una neerlandesa unidos por nuestra pasión por Eurovisión y su diversidad cultural. Estamos unidos por la música y la diversidad, pero esto no debe hacerse de espaldas a las graves violaciones de los Derechos Humanos y la legalidad internacional que está ocurriendo en Gaza y Cisjordania tras los terribles atentados del 7 de octubre que condenamos sin fisuras.
Este comunicado no va contra el pueblo israelí sino contra un estado que está practicando el genocidio y la limpieza étnica de manera sistemática contra el pueblo palestino e instrumentaliza Eurovisión para su propaganda.
Apoyamos la retirada de RTVE y AVROTROS
Apoyamos la valiente decisión que las televisiones de España y Países Bajos han tomado de retirarse si Israel participa finalmente, más siendo dos de los mayores contribuyentes de la UER. Del mismo modo, animamos a otras radiodifusoras a secundar la misma decisión tal y como han hecho otras televisiones.
Criticamos la tibieza de la SVT y de la UER y so soble vara de medir
La postura de la SVT, otras televisiones y la UER como “apolítica” es incomprensible teniendo en cuenta la naturaleza política del festival desde sus inicios. Es escandaloso recordar la celeridad con la que tomaron partido por expulsar a Rusia tras la invasión de Ucrania, decisión que apoyamos. Mantener una posición “neutral” ante una crisis humanitaria de mayores proporciones es incoherente y hasta cómplice con un genocidio en curso.
Rechazamos el use de Eurovisión como herramienta de propaganda y “pinkwashing”
El estado de Israel utiliza el festival para venderse una imagen de país moderno y tolerante, en especial con el colectivo LGTBIQ+ (muy presente en Eurovisión). Además, este país ha patrocinado campañas de votos masivos durante los dos últimos años para intentar distraer a la opinión pública de sus políticas represivas contra el pueblo palestino. No aceptamos que ningún país use Eurovisión para blanquear su imagen política.
Rechazamos la presencia de Israel por socavar la reputación del festival
El estado de Israel y su delegación han politizado Eurovisión desde su debut en 1973, siendo esto particularmente notable en las dos últimas ediciones y en especial este año con la presencia de una cantante que fue víctima de los terribles atentados de Hamas del 7 de octubre. Han conseguido que se hable más de su presencia que de la música, polarizando a la opinión pública y distrayéndola de la naturaleza musical del concurso, que debería ser la principal prioridad.
Rechazamos la presencia de Israel por poner en peligro a otras delegaciones
No olvidamos el ambiente tóxico que generó la delegación israelí y el hostigamiento a otras delegaciones y a la prensa críticos con su presencia en el festival en 2024. No debemos olvidar que la gran final de ese año estuvo cerca de no celebrarse tras la descalificaión del representante neerlandés Joost Klein debido a la tensión generada. Israel debió ser expulsado por estos actos de acoso.
Apoyamos la expulsión de Israel de Eurovisión y otros eventos
Israel tiene que ser expulsada de Eurovisión, de la UER, de cualquier tipo de evento cultural y deportivo y apartadsa de todos los organismos internacionales por sus políticas de apartheid y matanzas indiscriminadas contra la población palestina. Los organismos internacionales deberían actuar tal y como se hizo con la Sudáfrica del apartheid o la Yugoslavia de Milosevic.
Rechazamos la inacción y la manipulación de la UER
La UER parece más obcecada en el beneficio económico que en la reputación del festival, dejando a la delegación israelí actuar a sus anchas. En lugar de poner orden y actuar, prefirió no hacer nada y usar tecnología anti booing y suprimir el ruido del público en un acto claro de manipulación de una emisión televisiva.
No estaremos unidos por la música si la UER no actúa con Israel con la misma contundencia que actuó con Rusia, Bielorrusia o la antigua Yugoslavia. No habrá unidos por la música mientras se bombardean escuelas y hospitales, se matan civiles y se deja morir de hambre a todo un pueblo. De no ser así, la UER estará dando su brazo a torcer ante la presión política y traicionando los valores que dice defender. La música tiene que ser un instrumento para la paz y la unión de culturas, no un himno para la impunidad.
El equipo de Eurovision from A to Z